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No hay que urbanizar el campo, hay que naturalizar la ciudad

28/11/2017

La sesión del martes por la mañana sobre renaturalización de ciudades ha reunido a expertos de diversos ámbitos y portavoces de municipios y entidades varias que mostraron estrategias de potenciación de la biodiversidad y creación de infraestructura verde que ya están en marcha.


La segunda jornada del Conama Local València 2017 dedicó una importante parte del programa a debatir sobre la renaturalización de las ciudades y compartir experiencias de localidades que ya están llevando a cabo medidas para fomentar la biodiversidad en la ciudad y crear una trama de infraestructura verde que multiplique el número de espacios abiertos y naturales y mejore la conectividad entre ellos.
 
El  geógrafo Martí Boada introdujo una primera sesión en la que participaron expertos de diversos ámbitos como Cristina del Pozo, experta en Paisajismo de la Universidad Rey Juan Carlos; Rocío Alonso, especialista en Ecotoxicología de la Contaminación Atmosférica en el CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas Medio Ambientales y Tecnológicas) y José María Ezquiaga, decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM).
 
Martí Boada señaló en su intervención que la biodiversidad es un magnífico indicador de la sostenibilidad urbana y de la calidad de la vida en ella. Si en los ecosistemas naturales el número y diversidad de especies es síntoma de complejidad y resiliencia, en los ambientes urbanos ocurre lo mismo y es necesario tenerlo en cuenta a la hora de diseñar los espacios que habitamos.
 
Cristina del Pozo, experta en Paisajismo por la Universidad Rey Juan Carlos, explicó la importancia de tener estrategias de infraestructura verde para las ciudades, algo que en muchas urbes de Europa es frecuente. Para Del Pozo, se  trata de definir la forma y la escala del paisaje para controlar el desarrollo urbano y "crear corredores que generen conectividad entre los ecosistemas urbanos".
 
La infraestructura verde puede leerse a distintas escalas, desde la regional hasta una aproximación periurbana y urbana. Se trata de crear una trama compleja que permita conectar los espacios naturales con la propia ciudad y crear en ellas no las habituales zonas verdes, sino espacios abiertos, libres y donde se recuperen todos los circuitos naturales posibles, incluido el ciclo del agua con la captación de agua de lluvia y una gestión más suave y natural de la escorrentía.
 
Rocío Alonso del Amo,  especialista en Ecotoxicología de la Contaminación Atmosférica en el CIEMAT, dedicó su intervención a hablar específicamente de la calida del aire y de cómo la vegetación se relaciona con ella. Mostró estudios realizados en diversas ciudades, como Madrid, que muestran el efecto beneficioso que tienen  las superficies cubiertas de vegetación sobre las mediciones de contaminantes atmosféricos. "La UE estima que la mala calidad del aire causa 400.000 muertes prematuras al año", afirmó, por lo que potenciar la vegetación en las ciudades no es solo una cuestión estética sino también de salud pública.
 
Por su parte, el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM),  José María Ezquiaga señaló que existe un modelo de urbanización extendido a escala global que ha generado un deterioro de las cualidades ambientales y también de habitabilidad de las ciudades impulsado por el crecimiento en volumen de las ciudades y por su exagerada expansión sobre el territorio. Sin embargo, indicó, vivimos a la vez un cambio de paradigma y son muchos los ciudadanos y las ciudades del mundo que están pidiendo y trabajando por una recuperación del espacio público. 
 
"La histórica división entre campo y ciudad saltó por los aires con las olas de industrialización y migración a las ciudades", aseguró Ezquiaga. Las ciudades crecieron en tamaño absorbiendo población y más, adelante, con la generalización del automóvil, que hizo accesible el territorio, comenzó la colonización del entorno de la ciudad. Esa huida desde la ciudad al campo "ha teminado matando la ruralidad por parte del medio urbano, que ha ejercido una presión muy alta sobre la zona periurbana", explicó Ezquiaga. Ese fenoméno de expansión urbana se ha hecho a ritmos muy superiores a los del crecimiento de población, añadió.
 
"La infraestructura y el automóvil han permitido la colonización de un espacio sin límites, pero lo que tenemos claro ahora", explicó el decano del COAM, "es que no hay que urbanizar el campo, sino que hay que que naturalizar la ciudad".

Para Ezquiaga, "hay hambre de ciudad"  y muchas personas empiezan a reivindidar el "derecho a la ciudad", un espacio que sirva a los intereses de las personas y que incluyan la naturaleza como parte de ella.
 
Tras esta sesión general, la jornada dio paso a una mesa en la que se expusieron ejemplos concretos de naturalización que se están llevando a cabo en ciudades.
 
Pilar Soriano, regidora delegada de Qualitat Ambiental, Cementeris, Gestió de Residus Sòlids, Parcs i Jardins del Ayuntamiento de València explicó las numerosas medidas que se están llevando a cabo en la ciudad, como una jardinería con diversidad de especies y con plantas autóctonas y con una gestión menos intensiva en el uso de productos fitosanitarios. Además, València ha iniciado ya trabajos para recuperar los residuos orgánicos y convertirlos en compost y está poniendo en marcha un proyecto ambicioso de recuperación de la huerta. "Queremos recuperar las huertas periurbanas e introducir la huerta en la ciudad", aseguró Soriano.
 
Tras su ponencia participaron también Montse Hernández, de la Agencia de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Zaragoza; Antonio Morcillo, subdirector general de Conservación de Zonas Verdes y Arbolado Urbano del Ayuntamiento de Madrid; Mª Mar Alonso Martín, coordinadora de Udalsarea 21, Beatriz Sánchez, responsable del Programa de Biodiversidad Urbana de SEO/BirdLife y Andrés Alcántara, del UICN Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN. El encuentro fue moderado por Efrén Feliú, gerente de Cambio Climático de Tecnalia.